Un programa de Radio Guadalquivir, San Juan de Aznalfarache, Sevilla

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viernes, 9 de diciembre de 2011

Carmona...y el Alcázar del Rey Don Pedro

Hoy vamos a hablar de Carmona.
Aunque en sucesivos programas iremos por otros caminos distintos a la Vía de la Plata, nos parece muy importante hablar aún de otra ciudad, donde esa impronta romana se acentúa de forma evidente.
Eso sí, que como ya sabemos todos, no solo fueron los romanos quienes contribuyeron a que este terreno con forma de piel de toro, atesore en sus raíces tantísimas literaturas, de tan diversas lenguas. Y por lo tanto, un vestigio de todas esas muestras, es este precioso lugar al que podríamos poner por título:
Carmona…. Y el Alcázar del rey Don Pedro
Hace más de medio millón de años, que data la historia de Carmona como lugar poblado por el hombre. Para que no se dañen susceptibilidades, hombres y mujeres, pues son ambos géneros los que componen una sola condición: el ser humano.
Así que Carmona, fue habitada por el ser humano, seguramente, como era habitual en aquella humanidad que comenzaba su caminar por el ancho mundo, respondiendo a una necesidad de defensa natural.
De tal manera se elegían lugares elevados en el terreno, o estratégicos, para que la forma de vida resultase menos costosa, en el esfuerzo de preservar los bienes existenciales lo mejor posible… y también en técnica, que a pesar de todo existía en la criatura humana desde el principio.
Discerniendo: Carmona es así porque el ser humano la vio; llegó al paraje, y lo convirtió en núcleo de fusión. Lo que en nuestros días llamamos sociedad. Término que es básico si se conocen los orígenes de la palabra “política”
Pero escapemos de significados, y pasemos a hablar de Carmona, ciudad de la provincia de Sevilla, enclavada en La Ruta de La Plata, y vinculada en grado sumo al parentesco sureño de éste camino romano.
Fortín del Valle del Guadalquivir por naturaleza, se bautiza importantísima metrópoli durante la dominación de Los Tartesos.
Luego, cuando llegan los romanos -que entre otras cosas, nunca tuvieron que descubrir éstos terrenos, pues ya estaban  más que consolidados- ya se encuentran con que los turdestanos habían, podríamos decir, ensanchado, los términos de toda la zona.
Y esta fuente de cultura romana del gran pasado ibérico, por no decir del mundo, convierte a su Carmo en uno de los lugares más relevantes de “La bética”.
Hasta tal punto, que Incluso los habitantes de la turdestania llegan a olvidar su lengua.
Y otro de los pueblos a los que debemos en esta península, gran parte de nuestro pasado y presente, los árabes, la traducen en alguno de los 39 reinos que dieron en llamar “Reino de Taifas” (Cuestiones de califatos de Córdoba, que no nos conciernen por ahora)
Las principales fuentes de riqueza del lugar, la caza y la recolección de los productos propios del campo, dan paso al desarrollo de la agricultura y la ganadería, haciéndola cada vez más apetecible a tantos y tantos pueblos que hasta allí llegaron. Y, cómo no, situándola en una posición de vital jerarquía dentro de la península ibérica.
Creo que ya, con éstos ligeros pero contundentes indicios, existe suficiente confluencia de antecedentes, para ver a Carmona de la manera que se merece.
Y mucho, tuvo que ver un rey, más cercano a nuestra era, al que llamaron cruel de sobrenombre, a pesar que entró en los anales como Pedro I de Castilla. “El cruel”, según leyendas variadas y populares –sobre todo en Sevilla- le vino por una desgraciada disfunción de sus huesos: dicen, que las canillas le sonaban al caminar.
Fábulas o no, en otra epopeya de la que no hablaremos hoy, existen motivos fundamentados para apodarle de crueldad.
Bien, pues, este rey, se vincula con singularidad al precioso Parador de Carmona. Que sin duda, está bien renombrado cuando se le dice Alcázar de Don Pedro.
Es Alcázar, porque su construcción se debe al árabe. Del rey Don Pedro, porque allí se aposentaba cuando todo le venía mal-dado.
Sin embargo de cualquiera de estas razones, hoy, es el parador de turismo más famoso de la comarca. Regio, elegante y legendario, ofrece su refugio a todos los viajeros. Ya sevillanos que deciden comprobar in situ su relevante trascendencia, igual que turistas de otras regiones o países.
Sus vistas hacia la vega del rio Corbones, ahijado del Guadalquivir, son tan excelsas, como rica es, la propia vega. Sus habitaciones, rutilantes y decoradas a lo clásico, ofrecen un descanso sin precedentes. Respiro que estimula el pensamiento. El huésped se puede transportar unos siglos atrás de forma instantánea, o casi.
La magia que provoca el pasado, en un recinto que transporta al mismo.  ¿Qué esta afirmación parece esotérica? Puede ser.
El caso es que Carmona, por su riqueza natural de la vega, además de sus pobladores antes y después, artesanos, agricultores, ganaderos, leguleyos, procuradores, o jornaleros del campo, está en nuestros días, situada en el lugar que le corresponde.
Más o menos relato, más o menos datos y detalles, pero no se puede contar nada de la Ruta de la Plata sin recurrir a la historia. Sería imposible comprender su sentido, y acabaría todo pintado de negro….

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