Un programa de Radio Guadalquivir, San Juan de Aznalfarache, Sevilla

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jueves, 15 de diciembre de 2011

6ª Edición-MONESTERIO Y LA SIERRA DE TENTUDÍA

Monesterio, y la sierra de Tentudía
Relacionado va el nombre Monasterio-Monesterio, y relacionada la ubicación de ambos. Ahora les contaremos algún porqué.
En la provincia de Badajoz, Comunidad Autónoma de Extremadura, se ubica la Sierra de Tentudía.
Estribación de la mismísima Sierra Morena, que sirve de límite natural entre Extremadura y Andalucía… y que -según dice la leyenda- esta famosísima sierra, la Morena, llegó a servir de refugio a bandoleros míticos.
Fábula o quimera, no se sabe, pero dejemos a los bandoleros y sus correrías, páginas de principio del siglo pasado, como colofón de una novela histórica, a pesar de la evocación romántica de las fechas. En otros capítulos contaremos de estos refugios naturales, a los que llegaron los protagonistas de reyertas en callejones a la luz de la luna, filos de navajas azulados y brillantes, venganzas o persecuciones…
Con visitas de forajidos o no, el Monasterio de Tentudía preside estas alturas de quien toma su sobrenombre, y por añadidura, también influye a toda la comarca. Pues en su interior alberga a la Virgen de Tentudía, quien no sufre el más mínimo vértigo, aún estando a una altitud de mil-cien metros. Patrona esta virgen de Calera de León, ayuda a sus fieles, personas y montes, a contemplar el punto más alto de toda la provincia.
Jurisdicción en que, Monesterio, el pueblo que nos ocupa, forma parte de sus municipios.
Está considerado como la puerta de entrada a Extremadura desde la dominación romana. Lo que durante aquellas épocas, se conocía, como “Betunia céltica”… nombre que alcanzaba un extenso contorno del sur de Badajoz, y que asienta en sus reales al Puerto de las Marismas, donde culminan las famosas cuestas del Culebrín. Lugar, donde se solía cobrar el llamado “portazgo” o canon por pasar de una región a otra. Derecho de paso que, todavía se recaudaba, hasta principios del siglo pasado.
La población actual de Monesterio, su origen, se establece en una fundación de los Templarios. Sin desmentir otros informes que hablan de estar instituida en el siglo XIII de manos del Maestre santiaguista, Pelay Pérez Correa, cuando cruzaba contra los árabes.
Pero seguramente, la persona que entrevistaremos algo más tarde, nos pondrá en noticias más precisas de todas estas cuestiones.
De cualquier modo y manera, conserva todos los vestigios que hacen interés de los historiadores. Como el Castillo de las Torres, aunque subsisten menguados capítulos de su estructura, se emplaza en el medio y medio del camino de la plata. ¿El motivo? Avisar sin tapujos, de la existencia de esta renombrada ruta.
Monesterio se encuentra en la zona de la bellota, por excelencia, pues repartida ésta, entre Salamanca, Andalucía y Extremadura principalmente, mantiene y enriquece a nuestro más querido puerco autóctono, el cerdo ibérico.
De hecho, toda, o la mayor parte su industria, se basa en los productos derivados del cerdo, que coloca  como gran protagonista al jamón. Y creemos, a pié juntillas, que muy bien merecido. Su exquisito paladar no deja la más pequeña de las sospechas.
Además, es una tierra fértil en otros productos como el alcornoque, que produce el corcho y la bellota; olivos, que nos regalan el magnífico aceite, o el ganado ovino, causante de los inestimables quesos de aquella región.
Para deleitarse en la digestión de semejantes “aperitivos”, se brindan rutas alternativas de senderismo, coche o bicicleta, para enriquecerse los pulmones de aire que huele a jara y romero.
Seguir cualquiera de sus rutas como la de agua fría, la de calera de león; la que sube a Montemolín, a Tentudía… o caminar por la dehesa y la campiña, para ver al ganado indígena en su hábitat particular, son atractivos imperdonables de ser pasados por alto.
Aunque en noches veraniegas, en excelente compañía de excursión, no está mal usar como techo las estrellas, nadie crea que en tal entorno rural de campo y monte, se duerme siempre al raso. Monesterio, cuenta con un abanico de hoteles, hostales, casas rurales  y albergues, magníficamente acomodados para recibir al huésped más exigente.
Si alguien quiere acudir a sus fiestas más populares y típicas, deben apuntar en el calendario el 15 de Mayo y el 8 de Septiembre. San Isidro y La Virgen de Tentudía, por éste orden, ambos santos reciben, y son paseados por los romeros a la usanza. Aquí, vuelve el caballo y los trajes típicos de la España romera y flamenca.
Copa de vino, tapa de queso o jamón, como mandan las ricas costumbres de una tierra, tan apasionada como sufrida. Tan divertida como seria, e igual de hospitalaria que el resto, y cubierta de olor a romero.

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